miércoles, 24 de julio de 2013

EL DOLOR

Es una sensación que experimentamos de manera personal, y que produce alteraciones capaces de afectar el bienestar y la calidad de vida.

El dolor puede ser agudo, y limitado en el tiempo.  O crónico, de tiempo más prolongado.  Su origen puede ser fácilmente localizado, y también puede ser experimentado de forma difusa, sin localización especifica.
El dolor en la cavidad bucal puede tener varias causas. El dolor dental puede ser ocasionado por exposición de la dentina al medio bucal, por abrasiones o fracturas, afectándola los cambios térmicos y químicos. Las abrasiones pueden ser ocasionadas efecto mecanico del cepillo dental o por consumo excsivo de citricos.


Infecciones bacterianas contenidas en caries que irritan e inflaman la pulpa, estas condiciones pueden producir la muerte pulpar; la cual se traduce en un proceso infeccioso e inflamación de los tejidos de soporte, puede permanecer en la parte interna del hueso maxilar, o bien drenar al exterior.

Cuando el dolor es producido por un estimulo, y dura solo unos segundos, se considera reversible y el odontólogo puede eliminar o controlar el factor que lo produce.  Cuando el dolor se presenta de forma espontanea y dura una hora o más; o es necesario tomar algún analgésico para eliminar el síntoma, se pudiera pensar en una lesión irreversible del nervio dental.  En ese caso el odontólogo debe eliminar el tejido infectado.
El dolor también puede ser causado por inflamación de las encías, pudiendo terminar de igual forma en infección y muerte del nervio dental; en su forma más avanzada de periodontitis.
El dolor en la cavidad bucal también está asociado a hábitos de apretamiento dentario, o sinusitis. Igualmente puede tener implicaciones sistémicas, que el odontólogo debe descartar.
En la emergencia se determina el origen y la causa del dolor, se elimina de forma transitoria, y se debe establecer un plan de tratamiento efectivo que elimine o controle los síntomas. Incluyendo la terapia medicamentosa.